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Serie: grabar el chelo en casa. Parte 1. Esta nota abre una serie. Todavía no sé cuántas entregas van a ser: las voy a escribir a medida que aparezcan las preguntas. Más adelante voy a abrir una convocatoria para quienes quieran probar una herramienta online gratuita que analiza una grabación de chelo y señala qué resonancias sobresalen. Para enterarte, suscribite al newsletter de Argencello.
Grabar el chelo en casa dejó de ser cosa de estudios profesionales. Con un equipo modesto se consigue un sonido que alcanza para una audición en video, una maqueta, un arreglo o una clase a distancia. Lo difícil no es comprar: es saber en qué orden gastar, qué importa de verdad y qué se puede dejar para después. Esta primera nota ordena eso, pensando en Argentina en 2026 y, donde se pueda, en el resto de Latinoamérica.
Un aviso: los precios y las reglas de importación cambian de un mes a otro, así que acá no vas a encontrar listas de precios. Sí vas a encontrar el orden de prioridades, ejemplos de equipos que se consiguen en la región y cómo averiguar el costo real antes de pagar.
Grabar el chelo en casa: lo que importa, en orden
Casi todo el mundo compra en el orden inverso: primero el micrófono, después la interfaz, y recién al final se acuerda del cuarto. Para el sonido de un chelo, el orden de importancia es otro:
- El cuarto donde grabás.
- Dónde ponés el micrófono (lo vemos en la próxima nota).
- El micrófono.
- La interfaz de audio.
- Todo lo demás.
Un micrófono caro en un cuarto con eco suena peor que uno barato en un cuarto controlado. El chelo es grande, tiene mucho cuerpo en los graves y el ambiente se mete en la grabación más de lo que uno cree.
Primero, el cuarto (no cuesta nada)
Mi estudio en esta etapa de mi vida (por muchas razones que no vienen al caso) es una habitación muy chiquita. Tanto, que le puse ESTUDIO.ZIP. Un estudio comprimido. Eso sí, la calidad de la música es muy buena en cuanto a interpretación y sonido. Muchos discos donde aparece mi participació, incluyendo los de algunas figuras internacionales, fueron grabados aquí. Mi mensaje es: no importa el espacio, importa como lo prepares para grabarte.
Antes de gastar, mejorá el cuarto con lo que tenés:
- Elegí el ambiente con más cosas blandas: alfombra, cortinas gruesas, libros, carpetas, cama, sillones, ropa colgada.
- Alejate de las paredes desnudas y, sobre todo, de las esquinas, donde los graves se acumulan y rebotan.
- Los cuartos chicos y cuadrados son los más difíciles. Si podés elegir entre dos, quedate con el más grande o el más irregular; de no ser posible, hacé como yo: una biblioteca con libros ayuda a dispersar el sonido.
- Hacé la prueba del aplauso: aplaudí una vez y escuchá cuánto tarda en apagarse y si suena a «zumbido». Si suena a pasillo (muchas veces lo oímos en mensajes de whatsapp), probá en otro ambiente, o pensá en poner muchas cosas en ese cuarto..
- Apagá ventiladores, aire acondicionado y todo lo que haga ruido, y avisá en casa. El micrófono graba todo, incluso el colectivo de la calle. Una vez, mandé una grabación a un productor que trabajaba con gente de Miami. Me dijo: “Hay un zumbido, muy chiquito…”. Revisé cables, todo. Al final, resultó ser el aireador de una pecera en otra habitación!
Nivel 0: el celular
El celular funciona mejor de lo que se piensa si lo ubicás bien: a unos 50 centímetros o un poco más del instrumento, apuntando al cuerpo del chelo y no a la pared. Sirve para empezar, para escucharte y para saber qué querés mejorar. No hay que descartarlo. Uno oye ese sonido chato y sin graves por el mini parlante que traen, pero si enchufamos auriculares, o si pasamos ese archivo a nuestra PC, te sorprenderá de lo pasable que está. SI el celular es un IPhone, directamente podés grabar un disco con él.

Tiene una trampa: cuando grabás video, muchos teléfonos aplican un control automático de volumen que aplasta la dinámica y cambia el sonido sin avisar. Eso se llama compresión (ya hablaremos de eso más adelante). Si vas a probar, grabá el audio aparte, con una app que guarde en formato sin pérdida (WAV), y filmá el video por separado. Hay muchas app, cualquier sound recorder o grabadora de sonidos hace el truco.
El equipo básico para grabar el chelo en casa
Con cinco cosas alcanza para grabar bastante en serio. Los modelos que nombro son ejemplos de gama de entrada que se venden en varios países de la región. No son una recomendación de compra, y la disponibilidad cambia según el país y el año.
Podés optar por comprar una caja que trae todo lo básico, y en algunos casos lo recomiendo. Por ejemplo, Focusrite tiene un set muy bueno, que se llama 2×2 Studio. Suena increíble, y es el que estoy usando en este momento. También hay uno muy bueno de Behringer, el Uphoria estudio. Hay otras marcas, pero estos dos son bastante accesibles y de gran calidad.
La calidad se mide principalmente no sólo por los micrófonos, sino por los conversores analógico-digitales de la placa de audio. Ya entraremos en esos tecnicismos, pero por ahora te cuento: esas dos marcas fabrican interfases relativamente baratas pero con los mejores conversores del mercado.
Micrófono
El punto de partida más usado es un micrófono de condensador cardioide de diafragma grande. «Cardioide» significa que capta lo que tiene adelante y rechaza bastante lo que viene de atrás, algo que ayuda en un cuarto sin tratar. Ojo, este tipo de micrófonos no son como los comunes: necesitan alimentación phantom de 48 V, que te da la interfaz. Ejemplos de gama de entrada: Audio-Technica AT2020, Rode NT1, Behringer C-1. Cualquiera puede funcionar, hay modelos baratos sorprendentemente buenos.

Un micrófono dinámico (de los de escenario, como el SM58 de Shure o copias) tolera mejor un cuarto malo, pero para el chelo suele sonar más opaco y con menos ganancia (eso es el volumen de tu grabación). Si ya tenés uno, usalo para probar: no hace falta comprar otro el primer día. Al menos ponele un soporte (pie de micrófono) adecuado, y listo.
Interfaz de audio

Es el aparato que convierte el sonido del micrófono en algo que entiende la computadora. Para un solo chelo alcanza con una o dos entradas con phantom. Ejemplos: Behringer UMC22, Focusrite Scarlett Solo, Audient EVO 4, Steinberg UR22. Lo que importa: preamplificadores silenciosos, conversores de alta calidad, y drivers que el fabricante siga actualizando y monitoreo directo, que te permite escucharte sin delay (demora en el audio, como un eco). En Windows, fijate que la interfaz tenga driver ASIO propio (ya hablaremos de esto); en Mac no suele hacer falta.
Pie de micrófono con brazo
El chelo es bastante alto y el micrófono tiene que quedar a la altura del cuerpo del instrumento, apuntando con precisión. Un pie de piso con brazo articulado resuelve eso; uno de escritorio, no. Conviene además que el micrófono condenser vaya en una suspensión (la «araña» que suele venir con él) para aislarlo de los golpes del piso. No se arrepentirán nunca de comprar esa arañita. Los dinámicos no la precisan.

TIP: Los soportes no suelen traer la rosca adecuada para la pipeta (el cosito que agarra el micrófono y que se enrosca en el soporte) de los micros condenser, que es una rosca más chica que la pipeta de los dinámicos. Acordarse de pedir ese barato y pequeño accesorio, el conversor de rosca, ya que sino no podrán sostener el micro. Con los dinámicos no habrá problema, la pipeta normal trae esa rosca, grande.
Cable XLR
Uno balanceado, de dos o tres metros. No hace falta gastar en cables exóticos, pero sí evitar los que hacen ruido cuando se mueven.
Auriculares cerrados, con cable
Sirven para escucharte sin que el sonido se filtre al micrófono. Con cable, porque los bluetooth suelen agregar una demora que arruina grabar sobre una pista. Ejemplos: Audio-Technica ATH-M40x, Sony MDR-7506, Beyerdynamic DT 770 Pro. En definitiva, podés empezar con cualquiera, pero el resultado final lo escucharás ahí y lo ideal es que sean lo mejor posible. Por qué no usamos parlantes? Porque para usarlos, por más buenos que sean, hay que calcular bien la habitación donde se colocan, para que no modifiquen el sonido. Es mejor usar auriculares, sin la menor duda.
Existe también la opción del micrófono USB, que se enchufa directo a la computadora. La interfaz la tiene integrada en el mismo micrófono. Es cómodo, pero es un equipo cerrado: no se mejora por partes y no te sirve si algún día querés usar dos micrófonos. Para empezar con un solo instrumento es válido.
Software: grabar sin pagar de más
Cualquier programa de grabación sirve. Tres opciones habituales: Reaper (se puede probar antes de pagar y su licencia es accesible), Ardour (de código abierto) y Audacity (gratis, más limitado para varias pistas).

Si ya usás un programa de grabación, seguí con ese: no cambies de herramienta por esto. En General uno empieza usando un DAW (así se llaman en inglés, Digital Audio Workstation, nombre ampuloso si los hay, estación de trabajo de audio) y si es cómodo y completo, no hace falta cambiarlo. Hay mil opciones, algunos carísimos, otros muy baratos, pero en general todos hacen lo mismo. El estandar de los estudios suele ser el Pro Tools, un programa bastante complejo y caro. Algunas placas de audio traen una version light que anda bien. Una excepción: El Ableton Live. Es parecido, y se puede usar igual que cualquier DAW, pero está orientado más a tocar en vivo, por el tipo de pantallas que usa y su manejo modular. SI lo usas y lo tenes, bienvenido también.
Antes de apretar REC
- Grabá en 24 bits. Una frecuencia de muestreo de 48 kHz es una buena base si después vas a usar el audio en video. Ya hablaremos de lo que esto significa en detalle. Por ahora, memorizá esos numeritos.
- Ajustá la ganancia de la interfaz para que los picos más fuertes lleguen más o menos entre −12 y −6 dB en el medidor, y nunca al máximo. Una grabación saturada no se arregla después, una grabación baja sí. Ante la duda, grabá más bajo. Siempre es mejor.
- Poné el micrófono a 40 o 60 centímetros del chelo, apuntando al cuerpo del instrumento a la altura del puente. No apuntes a las efes, eso quizás sirve en vivo, pero no cuando se graba. Siempre apuntar al centro, al puente. Es un punto de partida: en la próxima nota vemos cómo moverlo según lo que se necesite.
- Escuchate con auriculares y compará con una grabación que te guste. El oído se educa comparando y se aprende probando.
Si en cambio vas a grabar en un estudio y no en tu casa, mirá El músico clásico en el estudio: guía rápida de supervivencia.

Comprar en Argentina en 2026: local, importado o usado
Hay tres caminos y ninguno es el mejor siempre. Estamos hablando de un país cambiante e imprevisible. Pero más o menos las cosas son así ahora, cuando se escribe esta nota:
Comprar local. Cuesta más, pero tenés garantía, factura y no esperás un paquete. Si comprás por internet, preferí tiendas oficiales o con garantía oficial: las falsificaciones de micrófonos de marca existen. Ojo con algunas cadenas de compras, no todo lo que se ve es lo que te llega.
Importar por courier. Según informan varios medios, el régimen actual permite recibir por courier envíos de hasta USD 3.000 por paquete para uso personal, y los primeros USD 400 de cada envío están exentos de derechos de importación; por encima de esa franquicia se pagan impuestos. Los topes, los porcentajes y los requisitos cambiaron más de una vez en los últimos años, así que antes de pagar confirmalo en el sitio de ARCA y calculá el costo puesto en tu casa: precio, envío e impuestos. Después comparalo con el precio local con todo incluido. Nunca se sabe bien lo que te cobrarán, asi que es una apuesta. Yo recomiendo entrar al sitio grabr.com, registrarse y probarlo. Ese sitio reúne viajeros que quieren hacerse un extra, con gente que quiere comprar algo en el exterior. Vos posteas lo que queres comprar, un link de amazon o de cualquier tienda, y el que se interesa en traerlo se pone de acuerdo con vos, lo compra y luego cuando te lo da, se habilita el pago de lo que pediste mas un plus de servicio. Los que traen las cosas son turistas, no importadores, por lo cual sus tarifas son baratas en general, y se acuerdan entre partes. La gran ventaja es que, hasta no tener en tus manos lo que pediste, no pagas un peso, es muy seguro.
Comprar usado. Los micrófonos y las interfaces de marcas conocidas se revenden bien y duran mucho. Probalos antes si podés. Con las interfaces, ojo con las viejas: si el fabricante dejó de actualizar el driver, puede no funcionar con tu sistema. En windows 11 y las nuevas Mac, pasa mucho.
Y en el resto de Latinoamérica
No puedo darte precios ni reglas de aduana de cada país, ya que no los conozco. Lo que se repite en buena parte de la región: el equipo nuevo suele costar más que en Estados Unidos o Europa, las reglas de importación y los impuestos cambian con frecuencia, y el mercado de usados es una salida real. El método es el mismo que en Argentina: averiguá el tope y los impuestos del courier de tu país, calculá el costo final y comparalo con el precio local.
Si sos de otro país y sabés cómo se compra equipo de audio ahí, escribinos a argencello@gmail.com. Voy a ir sumando esa información a la serie, con crédito si querés figurar.
Europa y Estados Unidos: qué cambia
Si leés desde allá, buena parte de esta nota se simplifica: hay más oferta, los precios son más bajos en relación con los ingresos, las tiendas suelen ofrecer plazos de devolución y el mercado de usados es enorme. El Nivel 1 queda más a mano y se puede pensar antes en cosas del Nivel 2. Lo que no cambia es el orden: primero el cuarto, después el equipo.
Qué no comprar todavía
- Micrófonos caros (boutique, antiguos, de cinta, a válvula): primero adquirí experiencia.
- Plugins pagos. Los ecualizadores y compresores que traen los programas de grabación alcanzan para empezar. Podés hacer todo con lo que hay gratis, hoy mismo.
- Monitores de estudio (los parlantes). En un cuarto sin tratar te muestran el cuarto, no tu grabación. Para empezar, unos buenos auriculares cerrados son mil veces más útiles.
- Paneles de espuma finos. Casi no hacen nada con los graves y apagan los agudos. Una alfombra gruesa y cortinas pesadas ayudan más. Los libros absorben bárbaro. No gastes en eso.
- Una pastilla (piezo) para grabar. Sirve para amplificar en vivo, pero suena muy distinto el instrumento. Para registrar el sonido del chelo, siempre un micrófono.
El orden, en resumen
- Nivel 0: celular, un cuarto bien elegido y audio en WAV.
- Nivel 1: micrófono cardioide, interfaz, pie con brazo, cable XLR, auriculares y un programa de grabación.
- Nivel 2 (más adelante): un segundo micrófono para grabar en estéreo, mejores preamplificadores, tratamiento acústico real y tal vez monitores de estudio.
Lo que viene en esta serie
No tengo un número cerrado de entregas. Algunos temas que tengo pensados: dónde colocar el micrófono, cómo mejorar el cuarto sin gastar, micrófono contra pastilla, cómo ecualizar el chelo y qué es una resonancia (acá se cruza con la nota lobo) y cómo grabar un video para una audición.
Además estoy terminando una herramienta online y gratuita: subís una grabación de tu chelo y te muestra qué resonancias sobresalen, en qué frecuencia y cuánto conviene bajarlas, hay una serie de controles y botones, y podés escuchar el antes y el después. El audio se procesa en tu navegador y no se sube a ningún servidor. No reemplaza un buen cuarto ni un buen micrófono: ayuda a ver qué está pasando. Pero puede darte un buen track de cello si aprendés a usarla. Antes de abrirla al público quiero que la prueben algunos cellistas. En los próximos días voy a publicar la convocatoria; si querés enterarte, suscribite al newsletter.
Esta nota se actualiza. Última revisión: octubre de 2026.

Patricio Villarejo es violonchelista de la Orquesta Sinfónica Nacional Argentina desde 1991. Fundó Argencello en 2008. Arreglador, editor y desarrollador autodidacta. Cree que la música tiene más para decir que lo que los conservatorios permiten.





