Cómo limpiar el violonchelo: una mano pasa un paño amarillo sobre la tapa, junto al diapasón y el puente

Cómo limpiar el violonchelo: productos y guía paso a paso

Saber cómo limpiar el violonchelo es una de esas cosas que nadie enseña en clase y que, sin embargo, afecta el sonido, la vida del barniz y hasta el estado de las cuerdas. La buena noticia: casi todo el trabajo se resuelve con un paño y constancia. Los productos específicos son un complemento, y usarlos mal hace más daño que no usarlos.

El enemigo principal: el polvo de resina (pez, colofonia, brea)

Cada vez que se toca, el arco suelta un polvillo de colofonia (la resina que se usa para que el arco no resbale) que se deposita sobre la tapa, debajo del puente, alrededor del diapasón y sobre las cuerdas. Si se lo deja acumular y se mezcla con transpiración y humedad, se endurece y termina adhiriéndose al barniz. Ahí empiezan los problemas: manchas opacas, zonas pegajosas y un desgaste que ya no se revierte con un paño.

Limpieza diaria: el paño de microfibra

Al terminar de tocar, sin excepciones, se pasa un paño de microfibra (o una franela, cambia el nobre según el país) limpio y seco por:

  • La tapa, debajo de las cuerdas y en la zona del puente y las efes.
  • El diapasón y las cuerdas, de arriba hacia abajo.
  • El cordal y el tiracuerdas.
  • El cuerpo en general, donde apoyan las manos y el pecho.
Manos limpiando con un paño suave la voluta y las clavijas de un instrumento de cuerda
Un paño suave y seco llega también a la voluta y a las clavijas.

El paño se lava seguido y no se usa para otra cosa. Uno sucio sólo reparte la mugre.

Cinco paños de microfibra de colores: verde, amarillo, azul, naranja y rosa
Conviene tener varios paños de microfibra y lavarlos seguido.

A nosotros tiempo atrás nos enseñaban a guardar el paño con el instrumento, lo envolviamos en el mango pasandolo entre las cuerdas. Aún sigo haciéndolo…

Qué productos existen y cómo se usan

Limpiador (cleaner)

Está pensado para disolver la colofonia acumulada y la mugre adherida. Se aplica una pequeña cantidad sobre el paño (nunca directamente sobre el instrumento), se pasa con suavidad sobre la zona afectada y se retira enseguida con otro paño seco.

Es un producto de uso ocasional, no diario. Tiene una fórmula que no daña el barniz, y por eso es muy recomendable.

Pulidor o abrillantador (polish)

Protege el barniz y devuelve brillo. Se usa después del limpiador, en capa mínima, y se retira el excedente con un paño limpio. Conviene aplicarlo sólo unas pocas veces al año. Hay que evitar los productos con silicona, porque dificultan cualquier retoque o reparación futura de barniz.

Manos limpiando con un paño amarillo la tapa barnizada de un violín, con un frasco de producto al fondo
Siempre sobre el paño, en capa mínima, y retirando el excedente.

Limpiador de cuerdas

Existen productos específicos para retirar la colofonia que se pega a las cuerdas. Algunos violonchelistas usan una gota de alcohol sobre un paño, pero sólo sobre las cuerdas, con cuidado de que no toque el barniz, y siempre verificando que el fabricante lo permita: no todas las cuerdas (por ejemplo las de tripa o algunas de núcleo sintético) toleran el alcohol.

Pasta o barra para clavijas

No limpia, pero es parte del mantenimiento. Cuando las clavijas se traban o resbalan, una barra de compuesto para clavijas soluciona el problema. Se aplica en las zonas de contacto entre clavija y clavijero, y se hace afinando con calma.

El arco también se limpia

La vara se limpia con un paño seco para retirar la colofonia acumulada. Los crines no se tocan nunca con los dedos. Cuando están sucios o gastados, el remedio es el reencerdado.

Qué no usar nunca

Ilustración antigua: una criada lava un violonchelo en una palangana mientras un músico se lleva las manos a la cabeza
Ni agua ni lustramuebles con abrasivos: dos cosas que no deben acercarse al barniz.
  • Agua o paños mojados sobre el barniz.
  • Alcohol sobre el barniz, en cualquier proporción.
  • Limpiadores de muebles con abrasivos, ceras domésticas de piso o productos con silicona.
  • Vinagre, limón o cualquier “truco casero”.
  • Papel de cocina, servilletas o trapos abrasivos.
  • Aceites que no sean recomendados por los luthiers.

Frecuencia recomendada

  • Después de cada uso: paño seco en todo el instrumento y en la vara del arco.
  • Cada tanto (según el uso): limpiador en las zonas donde se acumula colofonia.
  • Dos o tres veces al año: pulidor, en capa mínima.
  • Una vez por año: revisión completa con el luthier.

Cuándo llevarlo al luthier

Si el barniz está pegajoso o descascarado, si aparecen fisuras o juntas abiertas, si hay zumbidos que antes no estaban o si el instrumento necesita una limpieza interior, hay que dejar los productos de lado y consultar a un profesional. Un luthier también puede recomendar qué limpiador y qué pulidor son compatibles con el barniz de cada instrumento.

En resumen

Un paño limpio y el hábito de usarlo resuelven el 90% del cuidado. Los productos específicos ayudan, pero se aplican con moderación y con criterio. Ante la duda, el luthier siempre gana.

Es muy importante tu participación, si tenés algún producto que usaste con éxito o querés aportar algo al artículo, escribinos a argencello@gmail.com

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