Violoncello y actualidad: Yo-Yo Ma, Shostakovich y el Grammy número 20

Yo-Yo Ma ganó su Grammy número 20 con los conciertos para violoncello de Shostakovich. Una excusa para pensar la vigencia del instrumento en la escena contemporánea.

Yo-Yo Ma volvió a quedar en el centro de la conversación musical al ganar su Grammy número 20 por Shostakovich: The Cello Concertos, grabado junto a la Boston Symphony Orchestra bajo la dirección de Andris Nelsons.

La noticia puede leerse simplemente como otro reconocimiento en una carrera monumental. Pero también sirve para pensar algo más amplio: la capacidad del violoncello de seguir ocupando un lugar fuerte en la cultura musical contemporánea, incluso a través de obras difíciles, tensas y poco complacientes.

Un premio importante por una música incómoda

Los conciertos para violoncello de Dmitri Shostakovich no pertenecen al repertorio de lucimiento vacío. Hay virtuosismo, sí, pero siempre atravesado por ironía, violencia contenida, soledad y una relación muy particular entre el solista y la orquesta.

Que una grabación de estas obras reciba semejante visibilidad no es un detalle menor. En tiempos donde gran parte de la circulación musical busca impacto inmediato, Shostakovich sigue exigiendo una escucha incómoda y atenta.

Qué tiene de especial esta interpretación

Yo-Yo Ma evita convertir la dificultad técnica en espectáculo. Su lectura trabaja más sobre el color, la tensión y el contraste psicológico que sobre la demostración virtuosa.

Vale la pena escuchar:

  • el tipo de sonido que utiliza en los pasajes de mayor presión;
  • cómo articula sarcasmo, lirismo y dramatismo;
  • la relación cambiante entre el cello y la orquesta;
  • y la manera en que la música parece debatirse constantemente entre control y desborde.

Shostakovich y el violoncello

Los dos conciertos para violoncello son muy distintos entre sí.

El Concierto n.º 1 es más directo, agresivo y rítmico. El Concierto n.º 2 es más oscuro, fragmentario e introspectivo.

Ambos fueron escritos para Mstislav Rostropóvich, y en los dos aparece una idea central en la música de Shostakovich: la imposibilidad de expresar una emoción de manera completamente estable o transparente.

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