Mano afinando cello

Cómo afinar el violonchelo sin romper una cuerda

Guía práctica para afinar el violonchelo: microafinadores, clavijas, afinador electrónico y oído. Escrita por un chelista de orquesta, pensada para que no rompas ninguna cuerda en el intento.

Afinar el violonchelo es lo primero que hacés cada vez que te sentás a tocar y, sin embargo, es una de las cosas que peor se explican. A la mayoría nos enseñaron a los apurones, entre el miedo a que salte una cuerda y la clavija que no queda quieta. Después de casi cuarenta años afinando todos los días en la orquesta, te puedo asegurar dos cosas: afinar bien es una habilidad que se entrena como cualquier otra, y las cuerdas casi nunca se rompen solas. Se rompen por errores concretos que se pueden evitar. Vamos por partes.

Las cuatro cuerdas del violonchelo y sus notas

El violonchelo se afina por quintas justas, de la más aguda a la más grave: La, Re, Sol y Do. Conviene memorizar también la numeración, porque es el estándar que vas a encontrar en partituras, cuerdas y accesorios: la primera cuerda es La y la cuarta es Do.

CuerdaNotaFrecuencia (La = 440 Hz)
1.ªLa (A3)220 Hz
2.ªRe (D3)146,83 Hz
3.ªSol (G2)98 Hz
4.ªDo (C2)65,41 Hz

Un detalle que confunde a muchos principiantes con el afinador: el La del chelo suena una octava por debajo del La del violín y dos por debajo del La de referencia de 440 Hz. Si tu afinador marca «A» pero el número de octava no coincide con la tabla, estás una octava arriba o abajo. Nunca intentes «llegar» a esa octava tensando: ahí sí se rompe una cuerda, o algo peor. Es recomendable usar apps de afinación que permitan seleccionar el instrumento, como Gstrings, por ejemplo.

Qué necesitás para afinar el violonchelo

Pantalla de selección de instrumento del Gstrings
Pantalla de selección de instrumento del Gstrings

Normalmente los profesionales y estudiantes avanzados partimos de una nota base (principalmente el La) y afinamos todo el instrumento a puro oído. Pero pensemos que en un principio podemos aprovechar la ayuda de los nuevos medios. Para empezar alcanza con un afinador cromático de pinza, que se sujeta a la voluta y lee la vibración de la madera, no el sonido del ambiente. Es la opción más cómoda si estudiás en una casa con ruido. Las aplicaciones de celular también funcionan, aunque con las cuerdas graves a veces dudan: si la aguja baila con el Do, tocá la cuerda cerca del puente, con arco y sonido parejo, mejor que en pizzicato. Como te decía, la selección del instrumento en el menú del afinador suele ser mejor porque marca las alturas correctas.

Con el tiempo vas a querer afinar tomando un solo La de referencia y ajustando el resto de oído, que es como afinamos en la orquesta: el oboe da el La y de ahí sale todo. Sobre eso volvemos más abajo.

Una aclaración sobre el diapasón de referencia: el estándar internacional es La = 440 Hz, pero muchas orquestas —incluidas la mayoría de las argentinas— afinan a 442 Hz. Si estudiás solo, quedate en 440. Si tocás con un piano, afinate al piano, esté donde esté: el piano no se puede mover, vos sí. En ciertos contextos, como la música barroca, se usa afinar más bajo, ya que suelen usar cuerdas de tripa, que presentan menos tensión que las cuerdas de metal, y en el período barroco, si bien no estaba estandarizado, se afinaba entre 432 y 436 aproximadamente. En música popular definitivamente se afina a 440 sin ninguna duda.

Microafinadores: siempre empezá por acá

Los microafinadores son los tornillos del cordal. Girando en sentido horario la cuerda sube; en sentido antihorario, baja. Son el ajuste fino y tu primera herramienta de todos los días: si el chelo quedó razonablemente afinado de ayer, con los microafinadores alcanza y no tocás las clavijas para nada.

Mano girando el microafinador de la cuerda La
Mano girando el microafinador de la cuerda La

Dos cuidados. Primero: si el tornillo llegó al fondo de su recorrido, no lo fuerces; aflojalo casi por completo y recuperá la altura con la clavija. Un microafinador pasado de rosca puede romperse o falsearse, y esto, en un cordal con microafinadores integrados, implica cambiar todo el cordal. Si no están integrados, si son del tipo que se colocan en agujeros de un cordal genérico, en general aguantan más, pero también son propensos a quebrarse. Segundo: revisá de vez en cuando que ninguno esté flojo al punto de vibrar, porque ese zumbido metálico misterioso que te vuelve loco en los pianos suele salir de ahí.

Las clavijas: donde se rompen las cuerdas

Acá está el corazón del asunto. Casi todas las cuerdas que se rompen afinando se rompen en la clavija, por el mismo error: tensar de más, rápido y sin referencia. Pensá que la clavija está insertada y se mantiene en su sitio sólo por presión. Hay otro tipo de clavijas, pero asumimos que el cello de estudio viene siempre con las normales. La técnica correcta es la contraria a la intuición del apuro:

  • Primero aflojá. Aunque la cuerda esté baja, aflojá un poquito antes de subir. Así la clavija se despega y el movimiento queda bajo tu control, en lugar de saltar de golpe.
  • Subí siempre desde abajo. Llegá a la nota subiendo, nunca bajando desde arriba. La afinación queda más estable y nunca pasás de largo la tensión segura.
  • Empujá hacia adentro mientras girás. La clavija es un cono de madera: se sostiene por fricción. Girar sin empujar suavemente hacia el clavijero es la receta para que se destense sola apenas la sueltes. En el cello este “suavemente” es más fuerte de lo que creés. Es un instrumento grande.
  • Movimientos chicos. En la clavija, un giro mínimo es mucho cambio de altura. Pensá en milímetros, no en vueltas. Es imposible en cierto punto dar una vuelta, ya que las cuerdas llegan a su tensión normal relativamente rápido.
Posición de la mano en la clavija, mostrando el empuje hacia el clavijero mientras se gira.
Posición de la mano en la clavija, mostrando el empuje hacia el clavijero mientras se gira.

Regla de seguridad absoluta: si tensando ya pasaste medio tono por encima de la nota de destino y seguís lejos de lo que esperabas escuchar, pará. Lo más probable es que estés afinando la cuerda equivocada mirando la clavija equivocada —nos pasó a todos— o apuntando a la octava incorrecta. Aflojá, respirá, verificá con el afinador qué cuerda estás moviendo o a qué altura real estás y empezá de nuevo.

Afinación usando afinador o app de afinación. En un principio se puede usar la clavija, luego se acerca co los microafinadores a la medida exacta.

Los microafinadores son muy útiles para subir o bajar ese “cachito” que falta, aunque también pueden usarse para acercar bastante si las clavijas están extremadamente duras de mover. Para esos casos, hay que aplicar algunas medidas que ya les contaremos. El microafinador, si uno llega con el brazo, puede girarse con la mano izquierda mientras se toca la cuerda, o sino, se acomoda, se prueba, se acomoda, se prueba.

Cómo afinar el violonchelo de oído

Cuando el afinador ya no te haga falta para cada cuerda, el camino es este: afiná el La con una referencia (afinador, piano, diapasón u oboe, según la situación) y el resto por quintas. Tocá La y Re juntas como cuerda doble, despacio y con arco parejo, y escuchá el batido: esas ondulaciones lentas que se sienten cuando la quinta no está justa. Ajustá el Re con el microafinador hasta que el batido desaparezca y el intervalo quede quieto, en reposo. Después Re con Sol, y Sol con Do.

Este video pueden usarlo como guía al principio, van probando desde la primera cuerda hasta la cuarta. en el medio suenan las quintas juntas. Estas quintas que suenan entre cuerdas hay que memorizarlas y aprender a distinguir cuando ya están justas o perfectas.

Un refinamiento de más adelante, que igual te cuento ahora para que sepas que existe: los armónicos. El armónico que está a la mitad de la cuerda Re suena a la misma altura que el que tocás con un dedo apenas apoyado a un tercio de la cuerda La. Comparar armónicos permite afinar con una precisión enorme y sin esfuerzo del brazo izquierdo. No te desesperes si al principio no escuchás los batidos: el oído se entrena, y este ejercicio de quintas dobles es, de paso, uno de los mejores ejercicios de sonido que existen. Todos los profesionales afinamos en una combinacion de quintas y armónicos.

El puente: lo que casi nadie te dice

Cómo afinar el violonchelo sin romper una cuerda

Cada vez que tensás una cuerda desde la clavija, la cuerda arrastra un poquito el puente hacia el diapasón. Con el tiempo el puente queda inclinado hacia adelante y, un día cualquiera, se dobla y queda inusable. O peor, puede caerse!! La costumbre que hay que incorporar: después de afinar con clavijas, mirá el puente de costado. El lado que da al cordal tiene que quedar perpendicular a la tapa. Si está inclinado, sujetá el puente firme con ambas manos —pulgares de un lado, índices del otro— y enderezalo con pequeños movimientos. Si no te animás, es una consulta de dos minutos con tu profesor o tu luthier, y vale la pena hacerla una vez bien acompañado.

Cómo afinar el violonchelo sin romper una cuerda

Es una costumbre muy buena la de poner, sobre la canaleta donde pasa la cuerda, grafito como lubricante, usando un lapiz graso (4B o 5B). Esto hace que la cuerda resbale y no arrastre el puente al ser ajustada.

Errores comunes al afinar el violonchelo

  • Afinar con cuerdas viejas o recién puestas y desconfiar del instrumento. Las cuerdas nuevas se estiran: durante los primeros dos o tres días vas a afinar a cada rato y es normal. Las cuerdas muy gastadas, en cambio, ya no afinan bien ni quintas justas entre sí: falsean. Si afinás las cuerdas al aire perfectas y las octavas te salen mal en todos lados, la cuerda está pidiendo el retiro.
  • Pelearse con una clavija que patina. Si la clavija no agarra ni empujando, no es tu técnica: es la clavija. El remedio clásico es la pasta para clavijas (o el viejo truco de tiza para que agarre y jabón seco para que gire). Si patina siempre, luthier.
  • Afinar en un lugar ruidoso con el micrófono del celular. El afinador escucha todo: la heladera, el colectivo, la tele. Afinador de pinza y listo.
  • Afinar con el instrumento helado o recién sacado del estuche. Los cambios de temperatura y humedad mueven la afinación. Dale unos minutos al chelo para aclimatarse, sobre todo en invierno, y no lo guardes nunca al lado de una estufa.
  • Tensar buscando una octava que no corresponde. Lo repito porque es la causa número uno de cuerdas rotas: si el afinador marca la nota correcta pero «suena raro de agudo», no sigas subiendo. Verificá la octava.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que afinar el violonchelo? Cada vez que lo sacás del estuche, sin excepción. Estudiar con el instrumento desafinado deforma el oído y la mano izquierda: es peor que no estudiar.

¿Por qué se desafina tan rápido? Cambios de temperatura y humedad, cuerdas nuevas estirándose, clavijas que ceden o, simplemente, horas de tocar. Un chelo sano en un ambiente estable se mueve poco; si el tuyo se desafina drásticamente todos los días, algo hay para revisar.

¿Afino a 440 o a 442? Solo o con grabaciones, 440. Con otros músicos, todos a la misma referencia, sea cual sea. En muchas orquestas profesionales de Argentina y del mundo se usa 442.

¿Puedo afinar solo con las clavijas, sin microafinadores? Se puede —los barrocos vivieron siglos así—, pero con cuerdas metálicas modernas los microafinadores hacen la vida mucho más fácil. Si tu chelo no los tiene en todas las cuerdas, un cordal con cuatro microafinadores integrados es una mejora barata y sensata.

Para seguir

Afinar bien es el primer acto musical del día: te obliga a escuchar antes de tocar. Si estás dando tus primeros pasos, en la Biblioteca de Argencello tenés métodos y partituras de dominio público para descargar gratis, y en el Directorio de profesores podés encontrar con quién estudiar cerca tuyo o por videollamada. Y si algo de esta guía no te cierra o tenés un truco propio para las clavijas rebeldes, contanos en la comunidad: de eso se trata.

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