200 years old cello broken in airlines

Un vuelo, dos aerolíneas y un violonchelo de 200 años hecho pedazos

El violonchelista Jon Tooby, del Darlington Quartet australiano, abrió el estuche de su instrumento en el aeropuerto de Manchester y se encontró con un desastre: dos grietas en el fondo de la caja armónica y el alma partida. Según el propio cuarteto, el daño “solo puede explicarse si el instrumento fue dejado caer desde una altura considerable”.

El violonchelo, un Tirolés de más de 200 años, viajó en un Presto Case —un estuche rígido de fibra de vidrio de doble capa— que además había sido reforzado con envoltura de burbujas y cinta de “Frágil” pegada por todos lados. Para Tooby eso vuelve la explicación aún más incómoda: si el estuche llegó prácticamente intacto por fuera, el golpe tuvo que ser brutal.

El trayecto incluyó dos aerolíneas: Qantas, que ya negó cualquier responsabilidad, y British Airways, que hasta el momento de escribir esta nota no había respondido. Cada una apunta a la otra como responsable del tramo donde ocurrió el daño — un problema clásico en el transporte aéreo de instrumentos, donde la responsabilidad se diluye apenas el equipaje cambia de manos entre compañías.

Un vuelo, dos aerolíneas y un violonchelo de 200 años hecho pedazos
Rajadura en zona de alma que recorre toda la tapa del cello, además de otras no tan graves. Estas rajaduras disminuyen el sonido y el valor del instrumento, aún siendo bien reparadas.

El instrumento fue evaluado por Tim Toft Violins, que calificó el daño como resultado de “manejo descuidado” y estimó que la reparación podría demorar meses. Mientras tanto, el mismo taller le prestó a Tooby un cello francés para que pudiera cumplir con su gira: un concierto de cuarteto y el Concierto para violonchelo de Elgar, nada menos.

“Estaba furioso y devastado cuando abrí el estuche, pero ahora, dentro de todo, me siento afortunado de haber conocido a esta gente maravillosa de Tim Toft Violins que me prestó este cello tan lindo”, escribió Tooby. “Tocar Elgar, que ya era un desafío en sí mismo, ahora se convirtió en algo nuevo y estimulante. También me siento muy afortunado de tener a mis colegas al lado. ¡Siempre hacia adelante!”

El caso se suma a una lista incómodamente larga de instrumentos de cuerda dañados en vuelos comerciales — casos que la prensa especializada viene documentando desde hace más de una década, y que reabren siempre la misma pregunta: ¿alcanza con un estuche rígido y cinta de “frágil” para proteger un instrumento de dos siglos, o el problema es estructural en cómo las aerolíneas manejan el equipaje musical? Es inentendible que los empleados sigan tratando mal este tipo de equipaje, y que las aerolíneas no reaccionen poniendo castigos laborales por mal desempeño a estos descuidados cargadores.

Queremos que nos cuenten sus experiencias en viajes de avión. Tenemos un artículo que habla de este mismo problema aquí. Y también otro artículo en el que hablamos de los estuches que se utilizan.

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