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Si alguna vez peleaste con una nota de lobo en tu chelo, ya sabés que las soluciones clásicas -corcho, peso de bronce, eliminador de metal en el afterlength- funcionan absorbiendo energía en esa zona, y casi siempre se llevan puesto algo de la respuesta general del instrumento junto con el problema. Si no estás familiarizado con el fenómeno en sí, lo explicamos en detalle en esta nota sobre la nota lobo. Acá nos enfocamos en un accesorio puntual que plantea una lógica distinta: el Krentz Modulator.

Qué es
Es un dispositivo desarrollado por el chelista estadounidense Kevin Krentz, fundador de Krentz String Works. Existe en versiones para violín, viola, chelo y contrabajo, y se vende en un rango de USD 75 a 160 según el instrumento (el de chelo está en la parte alta de esa franja). El modelo de chelo actual es el “Slim” -el modelo “Regular” original fue discontinuado-, pensado para encajar en un f-hole de 14,1mm.
Cómo funciona
Es un sistema de dos imanes: uno interno con fieltro, uno externo. Se instala pasándolo por el ojo inferior del f-hole del lado del bajo, y queda sostenido puramente por magnetismo, sin pegamento ni intervención de luthier. Eso tiene una ventaja práctica concreta: se puede reposicionar libremente para probar distintos puntos, e incluso correrlo a un costado para “apagarlo” sin sacarlo del todo.

La lógica de diseño es distinta a la de los eliminadores tradicionales. En lugar de amortiguar la vibración en el centro de la zona más activa de la tapa -el enfoque de toda la vida-, el Modulator actúa sobre los bordes de esa zona, modificando cómo vibra en lugar de restarle energía de forma directa. Según el fabricante y varios testimonios de usuarios, esto permite atenuar la nota de lobo sin el efecto colateral de apagar el resto del instrumento, y en algunos casos mejora la proyección general.
Lo que hay que tener en cuenta
Vale ser claro en esto: la evidencia disponible es mayormente testimonial -de usuarios y del propio fabricante-, no hay estudios acústicos independientes publicados que validen el mecanismo de forma rigurosa. Tiene buena fama entre orquestales que lo probaron, pero no es lo mismo que una medición objetiva.

También hay una advertencia concreta del propio fabricante: en instrumentos con barniz artesanal blando -común en luthiers modernos- el contacto prolongado del imán contra la cara interna de la tapa puede dejar marca. Es reversible con pulido francés, pero antes de instalarlo conviene consultar con el luthier que mantiene tu instrumento.
Frente al precio de las alternativas metálicas tradicionales -que rondan unos pocos dólares-, el Modulator es una inversión bastante mayor para un problema que, en muchos casos, tiene solución con métodos mucho más baratos. Si tu lobo es leve, probablemente valga la pena agotar esas opciones primero. Si ya las probaste todas y seguís peleando con el mismo problema, es un dispositivo que vale la pena tener en el radar.

Patricio Villarejo es violonchelista de la Orquesta Sinfónica Nacional Argentina desde 1991. Fundó Argencello en 2008. Arreglador, editor y desarrollador autodidacta. Cree que la música tiene más para decir que lo que los conservatorios permiten.





