Primer plano en blanco y negro de un chelista tocando con arco

Pedro Pascal y el cello: “Lo más difícil que aprendí en mi vida”

El actor chileno protagoniza Behemoth!, la nueva película de Tony Gilroy sobre un chelista y el mundo de las bandas sonoras de Hollywood. Y dejó una declaración que todo chelista conoce en carne propia: esto es más difícil que cualquier escena de acción.

Pedro Pascal y el cello: "Lo más difícil que aprendí en mi vida"

Esta semana salió el tráiler de Behemoth!, la nueva película de Tony Gilroy —el creador de Andor y guionista de Michael Clayton—, y el mundo del cine está hablando de una cosa que nosotros conocemos demasiado bien: lo difícil que es tocar el cello. El protagonista es Pedro Pascal, y en las entrevistas de promoción viene repitiendo una idea que a cualquier chelista le va a sonar familiar. Le dijo a Vanity Fair que aprender cello fue, literalmente, lo más difícil que tuvo que aprender en su vida. Y remató con una comparación que vale oro: estar en una arena de gladiadores o colgado de un arnés no es nada al lado de aprender a tocar el cello y que se vea convincente mientras hacés Tchaikovsky. Pedro Pascal y el cello resultó ser un desafío importante.

Repito para los distraídos: el tipo que hizo Gladiator II, The Mandalorian y The Last of Us dice que sostener el arco correctamente le llevó una clase entera, y que eso ya era ir rápido. Bienvenido al club, Pedro. Acá te esperábamos.

De qué va Behemoth! y por qué nos toca de cerca

Pascal interpreta a Alex Serian, un chelista consagrado que vuelve a Los Ángeles después de veinte años de gira y termina absorbido por la maquinaria invisible de las bandas sonoras de Hollywood. Es la primera película que Gilroy dirige desde The Bourne Legacy (2012), y Searchlight la estrena el 4 de diciembre, en plena temporada de premios. El elenco acompaña: Olivia Wilde, Eva Victor, Will Arnett, Hank Azaria, Matthew Lillard.

Pero lo interesante para nosotros no es el elenco: es el tema. Una película grande de Hollywood sobre los músicos de sesión, sobre los estudios de grabación de scores, sobre esa industria enorme y anónima donde cientos de colegas de fila graban la música que escucha todo el planeta sin que nadie sepa sus nombres. Gilroy dijo que le parece increíble que nadie haya hecho antes una película sobre esto, y que lo que más le fascina es la transformación: músicos que son individuos completamente distintos y que, en el momento de entrar en la música, desaparecen como individualidades. Cualquiera que haya tocado en una fila sabe exactamente de qué habla. Además, en general son músicos de enorme preparación y que realizan una tarea que, si bien se ve fácil, es una de las más difíciles que cualquier ser humano puede afrontar.

Otro detalle que habla bien del proyecto: en vez de contratar un solo compositor, Gilroy armó un equipo real de gente del oficio para el score, con nombres como Michael Giacchino, Alan Silvestri, James Newton Howard y Emily Bear, entre varios más. En una película donde la música es la trama, tiene lógica.

El eterno problema del actor que finge tocar el cello

Ahora, la pregunta que nos hacemos todos los chelistas cuando vemos el tráiler: ¿se le cree o no se le cree? Porque el cine tiene una larga tradición de actores “tocando” el cello con resultados que van de lo aceptable a lo criminal. La mano izquierda apoyada en cualquier lado del diapasón, el arco flotando a tres centímetros de la cuerda, el vibrato de muñeca floja que no corresponde a nada de lo que suena. Cada tanto la industria aprende: en Tár, por ejemplo, directamente pusieron a una chelista de verdad, Sophie Kauer, a actuar, y se notó.

Pascal, hay que decirlo, encaró el problema con una honestidad notable. En el programa de Colbert se definió como un gran “doblador de cello”: contó que si escucharas lo que sale del instrumento cuando toca de verdad, sonaría como si estuviera matando a un animal. Y cuando le preguntaron dónde se ubica en una escala del 1 a Yo-Yo Ma, contestó que en sonido está por debajo de la tierra, pero que lo puede hacer ver bien. Eso —hacer que se vea bien— es exactamente el trabajo del actor, y por los planos del tráiler, con los dedos sobre las cuerdas y la tensión del cuerpo en cada pasaje, parece que las horas de estudio están ahí.

Y acá va el ejercicio que le propongo a cada lector: miren el tráiler con ojo de chelista. La posición del pulgar, la altura del codo derecho, el punto de contacto. Después me cuentan en los comentarios si le creen o no. Es nuestro deporte favorito y no nos vamos a privar. Aprovechemos!

Por qué esto importa más allá del chisme

Se puede leer esta película como una curiosidad pop, pero yo la leo como otra cosa. Cuando el actor más taquillero del momento —chileno, además, criado entre Santiago y Estados Unidos— dice frente a millones de personas que el cello fue lo más difícil que aprendió en su vida, más difícil que cualquier entrenamiento físico de Hollywood, está diciendo en voz alta algo que nosotros repetimos hace décadas y que casi nadie de afuera nos cree: que este oficio tiene una dificultad técnica brutal, que los años de formación son años en serio, y que “hacer que parezca fácil” es en sí mismo un trabajo de alta especialización.

Cada vez que un alumno adolescente duda de si el esfuerzo vale la pena, o que un padre pregunta si “tocar el chelo” es una carrera de verdad, ahora tenemos un argumento nuevo e inesperado: preguntale a Pedro Pascal. En diciembre, cuando se estrene Behemoth!, vamos a tener además una película entera sobre nuestro mundo dando vueltas por los cines y las plataformas. Habrá que ver qué tan bien retrata el oficio. Pero que la conversación exista, con esta escala, ya es noticia.

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